Bogotá podría instalar cambiadores para adultos con discapacidad en centros comerciales, parques y terminales

Foto: Alcaldia de Bogota

Foto: Alcaldia de Bogta

Bogotá podría avanzar hacia la instalación de cambiadores inclusivos para personas adultas con discapacidad en algunos de los lugares de mayor afluencia de la ciudad. La propuesta fue presentada por la concejal María Clara Name y busca que las personas que requieren asistencia para actividades de higiene puedan permanecer durante más tiempo fuera de sus hogares sin depender de espacios improvisados.

La iniciativa plantea una implementación progresiva en centros comerciales, aeropuertos, terminales de transporte, escenarios deportivos, museos, bibliotecas y parques. El proyecto todavía está en etapa de propuesta y deberá surtir su trámite antes de que puedan establecerse obligaciones concretas para entidades públicas o establecimientos privados.

El planteamiento parte de una dificultad que, según la concejal, no siempre resuelven los baños accesibles convencionales. Una persona puede tener garantizado el acceso a un sanitario y, aun así, no contar con una camilla, espacio suficiente o un sistema de transferencia para realizar un cambio de pañal o una actividad de higiene con ayuda de un cuidador.

La población potencialmente beneficiaria es amplia. Según cifras de SaluData, con corte al 31 de mayo de 2026 había 91.455 personas con discapacidad certificadas en Bogotá. El 40,4 por ciento presentaba discapacidad múltiple y el 29,3 por ciento discapacidad física. Kennedy, Bosa, Suba y Ciudad Bolívar concentraban el mayor número de personas registradas.

La distribución por edad también es relevante para la propuesta. El 42,5 por ciento de las personas certificadas corresponde a adultos y otro 21 por ciento a mayores de 60 años. En conjunto, representan más del 63 por ciento de la población registrada, un dato que muestra que las necesidades de higiene y cuidado no se limitan a los espacios diseñados para bebés.

Los cambiadores que plantea el proyecto tendrían camillas para adultos, lavamanos accesibles, barras de apoyo y espacio suficiente para una silla de ruedas y sus cuidadores. También podrían incorporar grúas de techo para realizar transferencias o, cuando las condiciones del lugar no lo permitan, grúas móviles con capacidad de carga segura.

La concejal sostiene que la ausencia de este tipo de infraestructura puede obligar a algunas familias a realizar cambios en el suelo de los baños, dentro de vehículos o a regresar a sus hogares. La organización internacional Cambiadores Inclusivos, citada por la iniciativa, estima que una de cada 200 personas necesita realizar cambios en lugares inseguros o antihigiénicos, o limita sus salidas por la falta de instalaciones adecuadas.

“Una persona con discapacidad puede disfrutar de un centro comercial, asistir a un partido, visitar un museo o pasar una jornada en un parque si no cuenta con un lugar adecuado para realizar sus necesidades de higiene y cuidado?”, planteó Name al presentar la propuesta.

El modelo no es nuevo en otros países. El Reino Unido cuenta con el programa Changing Places, que promueve baños equipados con camillas para adultos y sistemas de transferencia. Irlanda, Australia y Estados Unidos también tienen experiencias relacionadas con este tipo de infraestructura.

En Bogotá, sin embargo, la discusión apenas comienza. El proyecto busca articularse con las políticas distritales de discapacidad, cuidado y accesibilidad universal, pero todavía no define cuántos espacios deberían construirse, dónde estarían ubicados ni cómo se financiaría su implementación.

Para Name, el debate consiste en ampliar la idea de accesibilidad más allá del ingreso a un lugar. “La inclusión no es solo rampas o puertas anchas; la verdadera accesibilidad también contempla la dignidad en el aseo y el cuidado personal”, afirmó.